Pero sus diatribas no se ciñen al afable buen sacerdote que es mosén Barat, sino que arremete contra muchos más objetivos. Desde el cardenal arzobispo de Barcelona, pasando por Josep Lligadas, los matrimonios Ramon Safont-Tria y Elisa Mataró, Antoni Codina y Conchita Filbá, Ramon Bassas, la familia Salicrú, Jordi Cussó y muchos más. Socialistas y convergentes, tanto da. Ni los muertos se libran de sus puyas, como el admirado sacerdote Joan Bonet Baltá y, por encima de cualquier otro, el anarquista Joan Peiró, una de sus obsesiones principales. Con motivo de la beatificación del Dr. Samsó, se cebó en Peiró, enfrentándose personalmente al cardenal Martínez Sistach con suma arrogancia. Incluso se permitió enmendarle la plana en una reunión pública: "No les doy ningún cheque en blanco. Tiene que quedar aquí muy claro que unos mataron y otro fue la víctima. A ver si después de todo no va a quedar claro con tanta reconciliación”.
Ni el obispo Joan Carrera se libró de ser atacado, cuya gestión fue calificada de “gobierno budista” y fue atacada cruelmente: “Carrera se negó siempre a actuar en Mataró, porque necesitaba no ser cuestionado por lo que representaba era su retaguardia. El desorden, la vagancia, la extravagancia y heterodoxia llegó a tal extremo que había quien se le quejaba del comportamiento y actitud de muchos sacerdotes y de la situación de las parroquias”. Incluso fue etiquetado como “obispo nacional-católico”, “carca” y “puritano”. Carrera "no quiere saber nada de una manera irracional a todo lo que remita a España. En el fondo se trata de un resentimiento, de una frustración”.
¿Quién atiza el fuego? No es, al parece, monseñor Agapito, que tiene, no obstante, relación probada con Germinans. Su fotografía presidiendo, bajo palio como el ínclito Caudillo de España, la procesión de Corpus del Fondo de Santa Coloma es impagable. Le precedía mosén Francesc Espinar, desde cuyo ordenador está suficientemente probado que se administra Germinans Germinabit. Dios los cría y ellos se juntan.

No obstante, el responsable de las crónicas viperinas contra mosén Barat y Mataró no es monseñor Agápito. El prefiere tirar la piedra y esconder la mano. Otros hacen el trabajo sucio escribiendo y se manchan las manos. Se trata, según fuentes seguras, de RAMON REIXACH I PUIG, joven de unos treinta y cinco años, profesor de la escuela GEM, Grup Escoles Mataró. Escuela catalana, progresista, democrática, coeducativa y que teóricamente se contradice radicalmente con los postulados que defiende. Desconocemos si en dicha escuela ha impartido su particular doctrina sobre los homosexuales. Suponemos que no, porque lo hubieran despachado ipso facto. Doctrina que se basa en una frase antológica que desvelaremos pronto porque ayudará a situar a nuestros lectores sobre la calaña de los topos de Germinans …